domingo, 4 de octubre de 2009

¡Vaya palo!


Esta me la han contado, pero es buenísima.
Resulta que una pareja invita a unos amigos (otra pareja) para que vayan a su casa. La primera pareja tiene un niño de unos 4-5 años, y ocurre lo siguiente:
Llegan los invitados, y desde el primer momento que entran por la puerta el niño fija su atención en el hombre. Durante toda la velada el niño no separa la vista de él, y lo observa continuamente. Por supuesto el hombre se da cuenta y le dice algo así como: “¡Pero hombre, qué miras tanto! ¿Es que te hace gracia que lleve barba?” A lo que el niño contesta: “No, es que mi madre dice que tienes unos cuernos muy grandes ¡¡y yo no los encuentro!!”

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